Colores en la Decoración

Aporte:  Liliana Costa

Aprende a Utilizar los Colores de tu Casa para Mejorar tu Estado de Ánimo


No es un secreto para nadie que la decoración de nuestro hogar puede tener una gran repercusión en nuestro estado de ánimo, pudiendo desde relajarnos y ayudarnos a descansar mejor, hasta activarnos y hacer que trabajemos con más energía y decisión. Evidentemente, hay algunas opciones básicas que cualquiera puede entender sin demasiados problemas, como que por ejemplo una habitación grande afecta más positivamente a nuestro estado anímico que una pequeña, del mismo modo que los espacios abiertos son más beneficiosos que los espacios recargados, por mucho que nuestras abuelas se empeñen en llenar cada sala con el máximo posible de muebles y adornos.

Del mismo modo, los muebles pueden ser de mucha ayuda, y algo tan sencillo como cambiar una cama o un escritorio puede suponer un enorme cambio en cómo nos encontramos en nuestra casa. Afortunadamente, hoy en día se pueden consultar los anuncios clasificados en Internet para encontrar buenos muebles al mejor precio, incluso alguna que otra antigüedad. Con lo que podemos deshacernos de esa vieja mesa de comedor horrible y cambiarla por otra, más moderna o más antigua, que cambie drásticamente como nos sentimos al comer en la estancia, consiguiendo incluso que la comida nos sepa mejor y la compañía sea más agradable.

Tampoco podemos obviar la situación de la propia vivienda, por lo que al buscar una casa no está de más tener en cuenta su orientación para saber si será luminosa u oscura. De igual manera que no es lo mismo tener una vivienda a la sombra de un enorme rascacielos que junto a un bonito parque. Pero claro, esto son conceptos obvios que la mayoría dominamos casi de forma instintiva, pero no podemos obviar algo tan importante como el color, ya que no son pocos los estudios psicológicos que han demostrado que una capa de pintura puede cambiar totalmente nuestro ánimo de la forma más rápida, simplemente hay que saber que color aplicar en cada habitación en base al resultado que queramos obtener.

 

  • Tranquilidad y sosiego. Si lo que queremos es dedicar una habitación al relax, como puede ser principalmente un dormitorio, lo mejor es optar siempre por tonos muy suaves, principalmente pastel, con el objeto de relajar nuestra vista y mente. Para un dormitorio suelen funcionar muy bien el azul y el verde, ya que son muy delicados.
  • Actividad incansable. Si lo que queremos es estar más activos, como por ejemplo en un despacho o una habitación de juegos para los niños, son buenas apuestas el amarillo y el naranja, aunque nuevamente en tonos suaves, para no sobrecargar en ningún momento. También son colores que pueden funcionar muy bien en un comedor o salón, ya que incentivan la sociabilidad.

  • Utilidad y pulcritud. Las habitaciones que menos se prestan a jugar con los colores son el baño y la cocina, ya que lo que mejor funciona para ellas son el clásico blanco, que ante todo da sensación de limpieza, lo que es muy positivo. En todo caso siempre se puede jugar con algunos detalles en color, aunque siempre mínimos, como es algo de naranja en la cocina o azul en el baño, aunque preferiblemente en los complementos y no en las paredes.
  • Apuestas arriesgadas. Por último hay una serie de colores que exigen mucha valentía para su uso, ya que casi pueden ser considerados un arma de doble filo. Por regla general, cualquier tono brillante u oscuro es peligroso, ya que puede sobrecargar la mente de cualquiera. Otras opciones peligrosas son el rojo y el negro, ya que aunque el primero activa mucho la energía, puede llegar a ser estresante, mientras que el segundo además de empequeñecer los espacios puede convertirse en un imán para la tristeza y el bajo estado anímico.

 

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